Poesí­as de Alberto Arzua

Bebe tú también

Has venido aquí

Un orgullo

Has venido aquí para contarlo

 

Espera a que los hombres del capitán de barco

rechacen los argumentos difíciles

 

Espera el tiempo necesario hasta que no suceda nada

durante el tiempo necesario

 

Entonces, levemente

sube a la silla

desahoga de todos la atención

mediante el micrófono de tu propia niebla

y cuéntalo como quizá sepas, a párrafos cálidos

sin elección ni sujeto.

 

Puede que haya participado de extra

en algún spot de maquillaje

en algún bajorrelieve de agua privada

en alguna sequedad práctica

 

Una vez reposado el objeto travieso

bondadoso

puede que se me haya torcido la corona

por apresurarme hacia el fregadero

 

Y al cierre de la emisión

al recordarme intentando

típicas tontas muecas de desesperación lúcida

puede que me haya descuchillado lascas de los oídos

 

Mis amigas están sucias

en mi pensamiento

todas mis amigas se ensucian

con sus propias bocas.

 

City Bus

City Bus?

Why not?

City Bus?

If you please

City Bus, pocas plazas.

 

Dame la vuelta larga

la mundial con vídeo torio

que introduce, aclara y complementa

¿Cómo se dividirán los evos sin mi participación?

 

Desecándose en la red

de mariposas flojas

al alzar de un vuelo errático, lento, histérico, muerto

en romanos y verdes llanos

al alabar de Corinto

en figuras blancas carnas

de frenesí fugitivo

con esperanza y orgullo

domador y carnicero.

Claro. Pulcro. ¿Y con?

 

Tus hijos devorarán

y tus nietos van al parque

donde la herencia bermeja

les incita a saltos locos

por unas pantorrillas

por unas pantorrillas

les matarán.

En fin, bastante semihúmedo. Apaga.

↑ 

A tiempo

Sus expertas seguridades

sus vestidos de época

la hacían gótica

y si ella gótica

yo gotiquísimo, y muy titulado

con carnet de Exactitud

de Limpieza

de Docente

de Olor y Clamores Altos,

muy bien situado

pero inocente

 

y me cubrieron de clavos

y las corrientes de agua que se lanzaron

pasaron a mi lado en viento

por carencia de mentalización

y me vi solo un momento

y en multitud conversante otros

y abyecto poso de defectos

arbitrariamente compuesto

reformado en placas

de cascarilla

de pasta

de hierro

de nafta

de leña o de pez,

un esperpento deseoso de agradar

un fenómeno

un mico exhalante

que merece la pena ver,

un aprendiz de fuego iniciándose

en las doce carnalidades del rojo

en la breve plaza pública

de la claridad

sin preparación

cuando sobre la elevación y en el entorno

inquietos afluentes

gritones, directos, tarados

con mayor presencia, ven, son

y tan sólo oblicuas miradas al cuerpo de la hembra

(que huye sin importarle

quién sujeta

quién sostiene

al que pretende huir con ella)

te permiten llegar a tiempo.

↑ 

Despertador

No lograban nacer

porque las rocas los envolvían

bajo un cielo

que gritaba como un hombre loco

concentrando su pasión en el grito

y tu alma

último hombre, hombre de reserva

tu alma también gritando

hombre de experiencia,

tu alma llamando con todo su poder

su poder tan reconocido

que en el castillo donde mora,

de puertas bloque

y hombres gigantes,

reclusas inocentes

arrastradas por el tiempo sublime

marchan en deliberación

hacia aquel valle cualquiera

hacia el mismo valle que visitaste

el día en que perdiste el juicio

y el dinero del viaje

por una mujer

que acababa de nacer

arrojando su líquido amniótico hacia tí

 

Cónyuge córvido

Chupo chupo

mordisqueo, sorbo

me duermo

la cosa queda en su boca

los dientes en lo blando

me despierto

pulpas en la lengua

hollejos encendidos

mantas de cascarilla y vellón

rechupo y sano

como resucitando de entre los muertos

buscando cera en las madejas

sorbiendo el grijo en portales nuevos

acalambrando los nidos de retozones polluelos

desplumando el tiempo

me despierto

con el nácar en la yema

y la holgura del susto bajo la máquina

me despierto y pienso

¿y si fuera cierto que ella hace todo esto

en este momento?

Le preguntaré a Asier Betolaza

(como que no la conozco)

↑ 

El capitán, apenado

Capitán, ¿está Vd. seguro?

¿Debemos encadenarle?

Es un niño

no es un hombre,

es el hijo,

verdín, orlando en el puerto

enfermedades obscenas de dos,

es un simio

es un lince

y es un águila

y un ciervo

que no sabe cómo actuar

placentero

regalando

en el barco de Atenas

sus oídos con viento a cepillo

como cuerdas de instrumento

de algún soplo

experto.

 

Divinidad abstracta

¿Dónde moras?

Mira el grupo

de aquel cuadro

en la parroquia de Santucho

¡Una parroquia en Santucho!

 

Capitán, ¿dónde está el niño?

¿A dónde va Vd.?

Capitán, el sol.

¿Cuánto cuesta una reproducción?

↑ 

Hombre es quien come pan de trigo

Navegaba desviado

alejado de mi puta

engañado desde el mar de los Sargazos

por una corriente adversa

que desplegó un cristal ante mis ojos

un cristal rojo y opaco.

 

Y me encontré en el canal de Duisburgo

enfilando maniobras y complicaciones

y navegando en blanco.

 

Pedí entonces que me ataran en la pacotilla

con el efrén bien largo

pedí que me desviaran

pues perdí el control de las imágenes

 

Sin fulgor me despeñaba

sin moverme de mi barco

las veloces gandulas permanecían al lado

me intimidaban

dirigían chorros a mi boca

porque en mi boca estaba mi mente

y mi mente estaba en blanco nuclear, albo

ahogado, presto al vapor

enardecida mi libertad por las musas

que atoaban mis cadenas.

 

De los reflejos de un monte

captaba el canto de los grillos.

 

De los pescados salados

captaba el frío que sintieron al morir dos veces:

una al nacer pescado y otra al morir pescado.

 

Me sentía Sandokán en la p gina de un libro

enseñándole a un amigo

cómo se ciñe el viento

y cómo la oscuridad, la ausencia de sombras

se nutre de lo que hemos abandonado:

si no lo recuerdas

si eres incapaz de dibujarlo

si se te ha olvidado cómo se hacía

si se te escapa un pensamiento,

todo ello va nutriendo, en cajas, el reino de lo negro

de un modo tal que si te atrapa

no queda nada por enseñar

y te pierdes acostado entre el olor a madera

pensando si pensar algo

y naufragando

porque eres el capitán del barco

 

La llegada a buen puerto, semanalmente

se culmina por inercia

(no hay otra explicación)

y el día en que te equivoques, incapaz

despertarás en el agua

junto a un pez.

↑ 

Luego sale la sentencia

Ante la falta de tacto que has mostrado

No queda sino decirte

Un par de cosas bien dichas

 

Asno, atún, merlucillo

¿Cómo se te ocurre

decirle gurluchis

a la sinacón del ganitán?

Cococho de mierda, gurdiefo

 

Me gustaría hablar

 

¡No hay permiso!

¡No tenemos permisos para hablar!

¡No hay tal posibilidad!

¡Vaya a rajar a otra parte!

¡Deje de pedir habletas!

¿Cuántos años tiene usted?

 

Treinta y dos y, permítame...

 

¡Treinta y dos!

¡Válgame Dios!

¡Y todavía con estas trazas!

¿Qué quieres hacer de tu vida?

Has de plantearte una decisión

Has de creer en el futuro

Pero no sin ton ni son

 

Creo que tengo suficiente

 

¿De qué? ¡Chulillo de mierduquis!

¡Hazte el andobas aura!

¡Me cago en la leche tripa!

Como decía mi hermano el pequeño

Mirando el envase

Su madre

Cuando se la volvía seca

 

Como tema no es de los más agradables

 

Calla. Antes de marcharnos dibujaremos un cuadro

La habitación de un hotel

La ventana

Un páramo con gallinas de Menorca

Polvo

Maturana

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