Has venido aquí
Un orgullo
Has venido aquí para contarlo
Espera a que los hombres del capitán de barco
rechacen los argumentos difíciles
Espera el tiempo necesario hasta que no suceda nada
durante el tiempo necesario
Entonces, levemente
sube a la silla
desahoga de todos la atención
mediante el micrófono de tu propia niebla
y cuéntalo como quizá sepas, a párrafos cálidos
sin elección ni sujeto.
Puede que haya participado de extra
en algún spot de maquillaje
en algún bajorrelieve de agua privada
en alguna sequedad práctica
Una vez reposado el objeto travieso
bondadoso
puede que se me haya torcido la corona
por apresurarme hacia el fregadero
Y al cierre de la emisión
al recordarme intentando
típicas tontas muecas de desesperación lúcida
puede que me haya descuchillado lascas de los oídos
Mis amigas están sucias
en mi pensamiento
todas mis amigas se ensucian
con sus propias bocas.
City Bus?
Why not?
City Bus?
If you please
City Bus, pocas plazas.
Dame la vuelta larga
la mundial con vídeo torio
que introduce, aclara y complementa
¿Cómo se dividirán los evos sin mi participación?
Desecándose en la red
de mariposas flojas
al alzar de un vuelo errático, lento, histérico, muerto
en romanos y verdes llanos
al alabar de Corinto
en figuras blancas carnas
de frenesí fugitivo
con esperanza y orgullo
domador y carnicero.
Claro. Pulcro. ¿Y con?
Tus hijos devorarán
y tus nietos van al parque
donde la herencia bermeja
les incita a saltos locos
por unas pantorrillas
por unas pantorrillas
les matarán.
En fin, bastante semihúmedo. Apaga.
Sus expertas seguridades
sus vestidos de época
la hacían gótica
y si ella gótica
yo gotiquísimo, y muy titulado
con carnet de Exactitud
de Limpieza
de Docente
de Olor y Clamores Altos,
muy bien situado
pero inocente
y me cubrieron de clavos
y las corrientes de agua que se lanzaron
pasaron a mi lado en viento
por carencia de mentalización
y me vi solo un momento
y en multitud conversante otros
y abyecto poso de defectos
arbitrariamente compuesto
reformado en placas
de cascarilla
de pasta
de hierro
de nafta
de leña o de pez,
un esperpento deseoso de agradar
un fenómeno
un mico exhalante
que merece la pena ver,
un aprendiz de fuego iniciándose
en las doce carnalidades del rojo
en la breve plaza pública
de la claridad
sin preparación
cuando sobre la elevación y en el entorno
inquietos afluentes
gritones, directos, tarados
con mayor presencia, ven, son
y tan sólo oblicuas miradas al cuerpo de la hembra
(que huye sin importarle
quién sujeta
quién sostiene
al que pretende huir con ella)
te permiten llegar a tiempo.
No lograban nacer
porque las rocas los envolvían
bajo un cielo
que gritaba como un hombre loco
concentrando su pasión en el grito
y tu alma
último hombre, hombre de reserva
tu alma también gritando
hombre de experiencia,
tu alma llamando con todo su poder
su poder tan reconocido
que en el castillo donde mora,
de puertas bloque
y hombres gigantes,
reclusas inocentes
arrastradas por el tiempo sublime
marchan en deliberación
hacia aquel valle cualquiera
hacia el mismo valle que visitaste
el día en que perdiste el juicio
y el dinero del viaje
por una mujer
que acababa de nacer
arrojando su líquido amniótico hacia tí
Chupo chupo
mordisqueo, sorbo
me duermo
la cosa queda en su boca
los dientes en lo blando
me despierto
pulpas en la lengua
hollejos encendidos
mantas de cascarilla y vellón
rechupo y sano
como resucitando de entre los muertos
buscando cera en las madejas
sorbiendo el grijo en portales nuevos
acalambrando los nidos de retozones polluelos
desplumando el tiempo
me despierto
con el nácar en la yema
y la holgura del susto bajo la máquina
me despierto y pienso
¿y si fuera cierto que ella hace todo esto
en este momento?
Le preguntaré a Asier Betolaza
(como que no la conozco)
Capitán, ¿está Vd. seguro?
¿Debemos encadenarle?
Es un niño
no es un hombre,
es el hijo,
verdín, orlando en el puerto
enfermedades obscenas de dos,
es un simio
es un lince
y es un águila
y un ciervo
que no sabe cómo actuar
placentero
regalando
en el barco de Atenas
sus oídos con viento a cepillo
como cuerdas de instrumento
de algún soplo
experto.
Divinidad abstracta
¿Dónde moras?
Mira el grupo
de aquel cuadro
en la parroquia de Santucho
¡Una parroquia en Santucho!
Capitán, ¿dónde está el niño?
¿A dónde va Vd.?
Capitán, el sol.
¿Cuánto cuesta una reproducción?
Navegaba desviado
alejado de mi puta
engañado desde el mar de los Sargazos
por una corriente adversa
que desplegó un cristal ante mis ojos
un cristal rojo y opaco.
Y me encontré en el canal de Duisburgo
enfilando maniobras y complicaciones
y navegando en blanco.
Pedí entonces que me ataran en la pacotilla
con el efrén bien largo
pedí que me desviaran
pues perdí el control de las imágenes
Sin fulgor me despeñaba
sin moverme de mi barco
las veloces gandulas permanecían al lado
me intimidaban
dirigían chorros a mi boca
porque en mi boca estaba mi mente
y mi mente estaba en blanco nuclear, albo
ahogado, presto al vapor
enardecida mi libertad por las musas
que atoaban mis cadenas.
De los reflejos de un monte
captaba el canto de los grillos.
De los pescados salados
captaba el frío que sintieron al morir dos veces:
una al nacer pescado y otra al morir pescado.
Me sentía Sandokán en la p gina de un libro
enseñándole a un amigo
cómo se ciñe el viento
y cómo la oscuridad, la ausencia de sombras
se nutre de lo que hemos abandonado:
si no lo recuerdas
si eres incapaz de dibujarlo
si se te ha olvidado cómo se hacía
si se te escapa un pensamiento,
todo ello va nutriendo, en cajas, el reino de lo negro
de un modo tal que si te atrapa
no queda nada por enseñar
y te pierdes acostado entre el olor a madera
pensando si pensar algo
y naufragando
porque eres el capitán del barco
La llegada a buen puerto, semanalmente
(no hay otra explicación)
y el día en que te equivoques, incapaz
despertarás en el agua
junto a un pez.
Ante la falta de tacto que has mostrado
No queda sino decirte
Un par de cosas bien dichas
Asno, atún, merlucillo
¿Cómo se te ocurre
decirle gurluchis
a la sinacón del ganitán?
Cococho de mierda, gurdiefo
Me gustaría hablar
¡No hay permiso!
¡No tenemos permisos para hablar!
¡No hay tal posibilidad!
¡Vaya a rajar a otra parte!
¡Deje de pedir habletas!
¿Cuántos años tiene usted?
Treinta y dos y, permítame...
¡Treinta y dos!
¡Válgame Dios!
¡Y todavía con estas trazas!
¿Qué quieres hacer de tu vida?
Has de plantearte una decisión
Has de creer en el futuro
Pero no sin ton ni son
Creo que tengo suficiente
¿De qué? ¡Chulillo de mierduquis!
¡Hazte el andobas aura!
¡Me cago en la leche tripa!
Como decía mi hermano el pequeño
Mirando el envase
Su madre
Cuando se la volvía seca
Como tema no es de los más agradables
Calla. Antes de marcharnos dibujaremos un cuadro
La habitación de un hotel
La ventana
Un páramo con gallinas de Menorca
Polvo
Maturana