Poesí­as de Alberto Arzua

San Juan de la Cruz

Que nadie lo miraba

Aminadab tampoco parecía

y el cerco sosegaba

y la caballería

a vista de las aguas descendía

Ausonio

Y es que la ribera del río

está sembrada de verde vino

en sus altos montes

hasta los confines de la inclinada pendiente

 

El pueblo y los colonos presurosos

aceleran lo agradable de los trabajos

ahora en lo alto de las cumbres

ahora en la ladera inclinada

compitiendo con el necio griterío

 

Por aquí el viajero que recorre los caminos de las orillas

por allí el navegante que se desliza

lanzan pullas cantando

a los campesinos retrasados

César Vallejo

Considerando en frío, imparcialmente,

que el hombre es triste, tose y, sin embargo,

se complace en su pecho colorado;

que lo único que hace es componerse

de días;

que es lóbrego mamífero y se peina...

 

(...)

 

Examinando, en fin,

sus encontradas piezas, su retrete,

su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo...

 

Comprendiendo

que él sabe que  le quiero

que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente...

 

Comprendiendo sus documentos generales

y mirando con lentes aquel certificado

que prueba que nació muy pequeñito...

 

Le hago una seña,

viene,

y le doy un abrazo, emocionado.

¡Qué más da! Emocionado... Emocionado...

Shakespeare

que eres ahora

el fresco ornamento del mundo

y el único precursor de la alegre primavera,

sepultas tu satisfacción en tu propio capullo

 y, precoz avariento,

despilfarras economizando

W.B. Yeats

Cuando toco mi violín en Dooney

todos bailan como olas sin fin;

mi primo es cura en Kilvarnet

y mi hermano en Mocharabuiee

 

Dejo atrás a mi hermano y a mi primo

que pasean leyendo su breviario;

mientras yo leo el libro de canciones

que en la feria de Sligo me he comprado

 

Y cuando el fin de nuestro tiempo venga

y lleguemos a donde se halla Pedro,

saludará a los tres viejos espíritus,

pero de todos me abrirá el primero

 

Porque los buenos siempre son felices

salvo por el mal azar

y a los felices el violín les gusta

y les gusta bailar

 

Y cuanto todos me vean,

me rodearán y dirán:

"Aquí está el violinista de Dooney",

y como olas del mar bailarán

García Lorca

Todas las tardes en Granada

todas las tardes se muere un niño.

Todas las tardes el agua se sienta

a conversar con sus amigos.

Miguel Hernández

Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con un fruto

Antonio Gamoneda

Va a hacer diecinueve años

que trabajo para un amo.

Hace diecinueve años que me da la comida

y todavía no he visto su rostro.

 

No he visto al amo en diecinueve años

pero todos los días yo me miro a mí mismo

y ya voy sabiendo poco a poco

cómo es el rostro de mi amo.

 

Va a hacer diecinueve años

que salgo de mi casa y hace frío

y luego entro en la suya y me pone una luz

amarilla encima de la cabeza

y todo el día escribo dieciséis

y mil y dos y ya no puedo más

y luego salgo al aire y es de noche

y vuelvo a casa y no puedo vivir

 

Cuando vea a mi amo le preguntaré

lo que son mil y dieciséis

y por qué me pone una luz encima de la cabeza

 

Cuando esté un día delante de mi amo,

veré su rostro, miraré su rostro

hasta borrarlo de él y de mí mismo

Vicente Aleixandre

El mar me dice que hay una presencia

 

(...)

 

¿Dudar? Quien duda existe. Sólo morir es ciencia.

Bob Dylan

Oh, Dios dijo a Abraham, "Sacrifícame un hijo"

Abe dice, "Debes estar tomándome el pelo"

Dios dice, "No". Abe dice, "¿Qué?"

Dios dice, "Puedes hacer lo que quieras, Abe, pero

La próxima vez que me veas llegar más vale que salgas corriendo"

Abe dice, "¿Dónde quieres que cometa el asesinato?"

Dios dice, "Lejos, en la Autopista 61"