Mi corazón caía
en una buhardilla
de indolentes paredes mal encaladas
junto a un ventanuco flete
que pugnaba entre nubes rosas
de orondos perfiles soflamados,
persiguiendo quizás a las tejas
y, a lo lejos, a vuelo de aficionado,
a los barcos de quilla comercial.
Así bogaba tras alguno mi corazón
El solo
porque yo no conozco otra buhardilla
que el salón comedor que me atrae
hacia mis padres
tapizados de violeta.
Y de buhardillas indolentes asco las tengo, asco,
y me persigno para que mi grueso músculo vuelva
a sus soflamas y estiletes
dejando reposar los falsos inicios
de barcos aficionados
bajo imposibles nubes violáceas
perseguidas por un único ventanuco pesadilla
desde Sevilla hasta Madrid
una única tristeza
pugnando entre corazones dilatentes
en el hatillo violeta de un confesor
cansado
que llama a las puertas mercando pecados
.
Por parejas o por tríos
se acercaban
Algunos iban solos
haciendo un esfuerzo
tirando del pequeño carrito
orgullosos de asistir
invitados a la ceremonia
cubiertos de un cielo enorme
que les servía de capa
oliendo a verde y nata
sin apresurarse
pero todos a tiempo en la plaza principal
cumpliendo con los minutos
como cumple un bucanero
acostado en la sentina
imaginando a la mujer del capitán
más fresca que el agua
hermosísima
de voz doble
que acompaña y responde
a las venas del cuerpo blanco
prodigio de teoría musical
sobresonando al cántico de las vírgenes monjas
que reciben a los abstractos
llegados de las subsedes para oírlas
brillantes de negro como la luz del sagrario
frente al que arriman
cuerpos de bigotes y de gordos
en situación de arrobo
y voluntad de volver
volver aquí mismo
donde acaban de llegar sus zapatos mágicos
sus aviones de plata
su lugar en el mundo junto a las castas esposas
doncellas de fuerte sangre
que fuman, suman, tejen pábilos dulces
tan dulces que verlas brillar es un gozo
de almas nuevas, ellas,
las mujeres del fundador
en carne y tejidos
de falda y pecho pecadoras
de olor a camisa
a excesiva habitación
de ropa exterior, exterior
con una sola mano la abarcas toda
desde la ropa exterior al desnudo
con la misma facilidad que les impide
untar en la tostada
te hunden antes del desayuno con una mirada
limpia y vacía, colonia azul
de foto sin revelar
de foto expuesta a demasiada luz,
mujer, tú eres el sueño de un hombre
tú mereces al comandante de Cristóbal Colón en la cama
porque tú nos has hecho
y por tí somos machistas
pues ellos se nos resbalan
se siguen atomizando
merced al beato santo
que prohibió la extremaución
si pecaban
mas les dejó mirarlas
vivir en el mundo pecador
y se las pidió de secretarias
y se complació
dejándoles tener hijas con ellas
hijas, si cabe, más bellas
y permitió invitarlas a la cena
(vivamos en el mundo ya que estamos invitados)
y dudar... mi señora, mi nena...
Tu señora.
No me sirven los trapillos de polvo
Ah, ya sé, una servilleta
Pero han caído los granos al suelo
Ven a ayudarme
Me limito a mirar
Este es el momento secreto
Y esos son unos golpes
Lo estoy haciendo todo mal
Espera
Con desesperación
Todo mal
Y esto son más golpes
Que aperciben, al segundo instante
Del sentido de su acción
Cuando dice: Qué difícil
Significa muy fácil
Como en la traducción del poema de la morsa del muerto Lennon
Tan sólo hay que esperar
El hace: Sonido de cajones, golpidos de armarios
Y lo que él hace es sagrado, nos pone blancos
El jura
Con la ternura de un obispo
Lo he hecho todo mal
Se me ha perdido la mitad
Sus expertas seguridades
sus vestidos de época
la hacían gótica
y si ella gótica
yo gotiquísimo, y muy titulado
con carnet de Exactitud
de Limpieza
de Docente
de Olor y Clamores Altos,
muy bien situado
pero inocente
y me cubrieron de clavos
y las corrientes de agua que se lanzaron
pasaron a mi lado en viento
por carencia de mentalización
y me vi solo un momento
y en multitud conversante otros
y abyecto poso de defectos
arbitrariamente compuesto
reformado en placas
de cascarilla
de pasta
de hierro
de nafta
de leña o de pez,
un esperpento deseoso de agradar
un fenómeno
un mico exhalante
que merece la pena ver,
un aprendiz de fuego iniciándose
en las doce carnalidades del rojo
en la breve plaza pública
de la claridad
sin preparación
cuando sobre la elevación y en el entorno
inquietos afluentes
gritones, directos, tarados
con mayor presencia, ven, son
y tan sólo oblicuas miradas al cuerpo de la hembra
(que huye sin importarle
quién sujeta
quién sostiene
al que pretende huir con ella)
te permiten llegar a tiempo.
Ya empiezan
ya salen
ella aguarda
con el vello desencajado
en el alfiler de la corbata de su epi piel
flotando como un higo
a última hora de la tarde
cuando no reconoces su edad
porque el hombre de la playa se la lleva
y de lejos
cubriéndote en el arco de tu propia sombra
la amabas
con su glorioso arcabuz
y el alma prendida en los disparos
salvajes gritos
cerdos impregnados de neutrón
cometas sin cielo
en el autobús del billete automático
excusas por el desastre ecológico
láminas con fotos del Juicio Final
repasabas con el celo
propio de tu sexo
el celo que pega
propio de tu sexo
Deja las manos sueltas
hacia fuera
notarás un calambre febril
un ansia caliente
un viento desde dentro,
espera, que aún es pronto
si sientes silbar cinco dedos
en los petisús de la alfombra,
alumna de profesores
bailando como un humo de volcán
perdona que te maldiga
pero tu satisfacción
pasa por en medio de mi carretera
alumna de profesores
si no duermes por la noche
alumna de profesores
es que tu sangre ha brotado
y ha manchado mi espada
y de las sábanas que forman tu cuerpo
elijo aquella manchada
alumna de profesores
elijo aquella manchada
De espaldas a la noche reposas
Tienes ansias
Pero yo quiero tu ayuda
¡Chissssstt!
Demando tu opinión
No me vales descansado
deseoso
temblón
sabedor en varios grados
tontorrón
no me vales histérico
enojado
fallón
seguro de tí mismo
¿De tí mismo?
¡No me...! ¡Ignorante!
Se sabe de dos hombres seguros de sí mismos
de dos hombres solamente
el uno, Guillermo, no atinaba en si era o no maricón
y el otro, Homero, quizá más viejo, tenía muchísimos yos
así que qué me dices de tí mismo, fanfarrón
tu opinión, solo quiero tu opinión
y no me vale en un sobre
con sello, remitente y dirección
chupatetas, quiero tu opinión
y no me vale tí mismo
tí mismo, bof
deja que te aliene y que te desaliene
hasta que no sepas la diferencia
entre una esquina y un rincón
y olvides que existen faltas de otografía
¿Perteneces a la raza dócil?
¿Eres macho?
¿Gimnasta?
Sí, gimnasia
¿Calvicie y supuración precoz?
Sí, gimnasia
Vale. Necesitas hembras y necesitas negras y necesitas grasas
Atiende. Pero no me escuches
¿Sabes pensar?
¡Mal, muy mal!
¿Sabes amar?
¡Mal, mal, peor!
Ah, ah, se te está poniendo una cara de bobo muy interesante
Vayamos al hilo ¡HIHIHIHIHIHIHIHIHIHIHIHIHI!
Formosa. Mares enjabelgados. Seres.
¿Estás?
Sacaré tu opinión ahora.
Tu opinión, amigo
Quiero tu opinión
Dilata tu búsqueda
Hazte daño
haz el mal
hazlo mal
busca
busca
cásate con una negra
quítale los paños
sin manos
está gorda
húndete y
busca
busca
no seas lerdo
sé cerdo
divórciate de la blanca
dale caña
salta por la ventana
quema el chalet
quédate solo, pesado
cásate con otra negra parecida
de rollos amelonados
prueba la postura
en que cada brazo
engancha una masa blanda hacia abajo
completa el círculo con los pies
a ver con los pies, a ver
despega los dientes
porque no respiras casi
y darás cero
en el encefalograma
coloca en el suelo
otra negra
tres negras en total
y con ellas extendidas
aprende a caminar sobre las manos
cáete, claro, así
la cacha entre unos dientes afilados
que te hacen saltar malvado
y al forzar la punta
de tus uñas
que canten
las obesas
que caigas de moratón
que reboten sus nalgas en la madera
y que dándose la vuelta
te ofrezcan más masas más masas más masas
¿Para qué querías tú a la blanca?
Saca tu dedo del agujero
sigue boca abajo
estás más rojo que una raja
ofuscado
buscas lo que todos
lo que ellas
el pellizco
de dos dedos duros
el dolor agudo
el dolor ajeno
en zona cálida y pilosa, denterosa
que se levanta fácil, porosa
deshaciendo las costuras tan monas
y abriendo más lo rojo
que te cojo negra
que te cojo
un pedazo en cada dedo
el gordo calloso que resbala
dentro
y el pellizco del caparazón de pollo
mojado con calor y fresco
¡No sabes respirar!
Coge, coge, coge aire también
también hay que coger aire
¡Ey, ey! ¡Cerdolón!
¡Sí, tú, cerdolón!
Es el momento de las preguntas
No sabes cómo cómo te llamas
No te comas un cómo, avidete
No sabes dónde estás
No sabes sino esa llama que te quema la próstata
Que quema, que quema, jajajajaja. Toma, te devuelvo el ojo
Dame ahora tu opinión, pequeñín
ahora que no eres nada
ahora tiene valor
¿Qué opinas?
No, no te quitaré las negras
¿Tienes criterio?
Perfecto. Me voy a hacer un poco de footing
y luego te ñamo.
Te llamo.
Has venido aquí
Un orgullo
Has venido aquí para contarlo
Espera a que los hombres del capitán de barco
rechacen los argumentos difíciles
Espera el tiempo necesario hasta que no suceda nada
durante el tiempo necesario
Entonces, levemente
sube a la silla
desahoga de todos la atención
mediante el micrófono de tu propia niebla
y cuéntalo como quizá sepas, a párrafos cálidos
sin elección ni sujeto.
Puede que haya participado de extra
en algún spot de maquillaje
en algún bajorrelieve de agua privada
en alguna sequedad práctica
Una vez reposado el objeto travieso
bondadoso
puede que se me haya torcido la corona
por apresurarme hacia el fregadero
Y al cierre de la emisión
al recordarme intentando
típicas tontas muecas de desesperación lúcida
puede que me haya descuchillado lascas de los oídos
Mis amigas están sucias
en mi pensamiento
todas mis amigas se ensucian
con sus propias bocas.
Tú, que dices no tener
ningún hijo vivo
dime, ¿cuántos años tienes?
37
¿y tu mujer?
No estoy casado retaco
no tienes mujer
tengo cada vez una mujer
¿cada vez?
nunca una mujer cada vez
¿nunca?
una mujer cada vez
¿quién?
una mujer
¿cuándo?
cada vez
¿estabas ebrio?
estaba borracho cada vez
¿con una mujer?
cada vez
con cada mujer cada vez
¿quién?
nunca una mujer cada vez
¿cuándo?