Poesí­as de Alberto Arzua

El in

El intenso placer de su cuerpo

El de ella

No el mío

Me dio sueño

Y me dormí

Album romana

 

Recordaba Cleto el olor de las magnolias.

 

Era…

No sé cómo explicártelo, Poncia

Las esperanzas se fundían como chispas en el aire

Todo lo que perseguías…

Desaparecía

El deseo…

 

Quedaba el intenso gozar de ti mismo surgiendo

Como lanzas

Desde el interior de tu cuerpo

La latitud exacta de la medida

El honor de saberse

Por fin a salvo

Completo incompleto

 

El olor no te penetraba traba

Sino por el mismo pene

(más que penetrar… surgía del mismo pene)

Así como por ombligo, pecho y boca

Dando salida a la ausencia de duda, qué desperdicio

¡Sobrevalorada certeza!

Mi sensación fue, en resumen

De estupor y carencia

 

Cleto, para el carro

 

¿Qué quieres?

 

¿Tú no sabes que las magnolias no huelen?

 

¡Qué me dices! Te juro…

 

No huelen

 

¿Ni siquiera la grandiflora?

 

Bueno…

 

Cállate, tonta Poncia

Huelen a tierra mojada y a noche

Ahora están marchitas

Pero he tenido mucha suerte con mi vida

Y no me puedo quejar

.

Nunca

Los hombres

Que una tarde alargándose

Una tarde muy larga

Sin extremo ni centros

Surgieron

 

Los hombres que se acercaron

Despacio

Al rescate

A reunirse contigo

Con sus pantalones anchos

 

Explicándote la vida

A grandes rasgos

Los hombres

Chapoteando en tus arterias

Incompetentes

 

Los hombres en el camino de vuelta

Borrachos de consejos

Cantando

Te dejan solo

No te dejan

Músicos de fondo

No me importaría que mancharas esta página
Que te sentaras encima

Con tu hermoso culo de poesía francesa
Que raspallaras cerca
Algunas zanahorias
Para que tu potencia abrupta
De máquina herida
Enrojezca de frío el saco
Común
     
Que los rumores
Diversificados
Corran parejos al sol
Del alma de cántaro del conde del amo en fresas
Alma patricia
En dones generoso
Amplio en robos
Cenador empedernido
Muñidor de coles
Tercera persona
Siempre local
     
Hay un engaño en todo esto
Permítanme comunicarme con mi inmediato superior

¿El señor Allah?
Nunca responde
Yo le veo algo parecido al espíritu santo
Muy cabrón
Algo más cabrón, quizá

¿De parte de quién estás?
     
Mira, me estoy quedando solo
Ya veo
Me parece normal, con tanto insulto
(culo, conde, dios)

¿Te vienen historias?
Muchas y muy variadas
Cual anuncios de natillas
No me jodas
Hechas con huevos de varón
     
Que traigan de donde sea
Nidos de pajaritos
Los cotizaremos alto
Y por cien mil durillos
Fácil
Nos quitamos problemas de sonido

¡Di que sí!

↑ 

Consuelo

Soy un impostor

Y nadie me entiende

Soy el varón dandy

De un juego de ordenador

 

No recuerdo haber hablado

Mas que en mentiras

No me importaba la fama

Todo quedaba a cubierto

 

Los momentos antes de una buena copa

Aturdidos de lengua

Espadachines de poco pecho

Marines con poca ropa

 

Animados de un abrupto cieno

Roculados por salvajes torcáceos

Inesperadamente sometidos

A los afanes del miedo

 

Declaramos:

 

Que las improntas no duran toda la vida

Que tus designios nadie los designa

Que en el patio de colgar la ropa

Una gorra de caucho, una falda de acero y

 

Sonidos de rodilla

Calcáneos

Como entre las brumas

Sin doncellas

 

El hombre recto cae en la desesperación

Las cosechas seguirán siendo buenas

La vida es un maniquí

Dentro de un escaparate

 

Esperando a que le vistan

Y a que le den de comer

A mediodía las gachas

A las noches el acecho

 

Una brillante turbamulta

Reclama con voces soeces

“Abrillantador de Cántaros”

Un producto importante

 

El rey, el salón, la reina

Los más de doce ministros

Los lacayos, las pastitas

El embajador sueco

 

El problema se plantea

La luz del mismo se apaga

Las antorchas y la brea

Huele que tira de espaldas

 

Napoleón los mataría a todos

Dice el ministro de guerra

Sansón perdió la cabellera

Respondería el magnate

 

Como colofón al sur

Como final de una tormenta

La red que cosecha higos

Engorda y recala

 

¡Sé tú también como el alce!

Que una vez bien destripado

Sirven en donosas bandejas

Recelosas de orgullo patrio

 

¡Ama, sospecha, todo!

¡Suspende en Matemáticas!

¡Canta a la Virgen María!

¡Canta a San Jesús glosado!

 

En mis inviernos

Con el cariño de decírselo

He soñado vestidos

Para sus hijas imaginarias

 

La luz de un perfil

La ola de un pecho

El submarino que lucha

Por entrar en su cintura

 

Las vueltas que da la vida

La canción del verano

Todo lo inútil, en fila

Todo el rumor de tu mano en la mía, eléctricas