Recordaba Cleto el olor de las magnolias.
Era…
No sé cómo explicártelo, Poncia
Las esperanzas se fundían como chispas en el aire
Todo lo que perseguías…
Desaparecía
El deseo…
Quedaba el intenso gozar de ti mismo surgiendo
Como lanzas
Desde el interior de tu cuerpo
La latitud exacta de la medida
El honor de saberse
Por fin a salvo
Completo incompleto
El olor no te penetraba traba
Sino por el mismo pene
(más que penetrar… surgía del mismo pene)
Así como por ombligo, pecho y boca
Dando salida a la ausencia de duda, qué desperdicio
¡Sobrevalorada certeza!
Mi sensación fue, en resumen
De estupor y carencia
Cleto, para el carro
¿Qué quieres?
¿Tú no sabes que las magnolias no huelen?
¡Qué me dices! Te juro…
No huelen
¿Ni siquiera la grandiflora?
Bueno…
Cállate, tonta Poncia
Huelen a tierra mojada y a noche
Ahora están marchitas
Pero he tenido mucha suerte con mi vida
Y no me puedo quejar
.
Los hombres
Que una tarde alargándose
Una tarde muy larga
Sin extremo ni centros
Surgieron
Los hombres que se acercaron
Despacio
Al rescate
A reunirse contigo
Con sus pantalones anchos
Explicándote la vida
A grandes rasgos
Los hombres
Chapoteando en tus arterias
Incompetentes
Los hombres en el camino de vuelta
Borrachos de consejos
Cantando
Te dejan solo
No te dejan
No me importaría que mancharas esta página
Que te sentaras encima
Con tu hermoso culo de poesía francesa
Que raspallaras cerca
Algunas zanahorias
Para que tu potencia abrupta
De máquina herida
Enrojezca de frío el saco
Común
Que los rumores
Diversificados
Corran parejos al sol
Del alma de cántaro del conde del amo en fresas
Alma patricia
En dones generoso
Amplio en robos
Cenador empedernido
Muñidor de coles
Tercera persona
Siempre local
Hay un engaño en todo esto
Permítanme comunicarme con mi inmediato superior
¿El señor Allah?
Nunca responde
Yo le veo algo parecido al espíritu santo
Muy cabrón
Algo más cabrón, quizá
¿De parte de quién estás?
Mira, me estoy quedando solo
Ya veo
Me parece normal, con tanto insulto
(culo, conde, dios)
¿Te vienen historias?
Muchas y muy variadas
Cual anuncios de natillas
No me jodas
Hechas con huevos de varón
Que traigan de donde sea
Nidos de pajaritos
Los cotizaremos alto
Y por cien mil durillos
Fácil
Nos quitamos problemas de sonido
¡Di que sí!
Soy un impostor
Y nadie me entiende
Soy el varón dandy
De un juego de ordenador
No recuerdo haber hablado
Mas que en mentiras
No me importaba la fama
Todo quedaba a cubierto
Los momentos antes de una buena copa
Aturdidos de lengua
Espadachines de poco pecho
Marines con poca ropa
Animados de un abrupto cieno
Roculados por salvajes torcáceos
Inesperadamente sometidos
A los afanes del miedo
Declaramos:
Que las improntas no duran toda la vida
Que tus designios nadie los designa
Que en el patio de colgar la ropa
Una gorra de caucho, una falda de acero y
Sonidos de rodilla
Calcáneos
Como entre las brumas
Sin doncellas
El hombre recto cae en la desesperación
Las cosechas seguirán siendo buenas
La vida es un maniquí
Dentro de un escaparate
Esperando a que le vistan
Y a que le den de comer
A mediodía las gachas
A las noches el acecho
Una brillante turbamulta
Reclama con voces soeces
“Abrillantador de Cántaros”
Un producto importante
El rey, el salón, la reina
Los más de doce ministros
Los lacayos, las pastitas
El embajador sueco
El problema se plantea
La luz del mismo se apaga
Las antorchas y la brea
Huele que tira de espaldas
Napoleón los mataría a todos
Dice el ministro de guerra
Sansón perdió la cabellera
Respondería el magnate
Como colofón al sur
Como final de una tormenta
La red que cosecha higos
Engorda y recala
¡Sé tú también como el alce!
Que una vez bien destripado
Sirven en donosas bandejas
Recelosas de orgullo patrio
¡Ama, sospecha, todo!
¡Suspende en Matemáticas!
¡Canta a
¡Canta a San Jesús glosado!
En mis inviernos
Con el cariño de decírselo
He soñado vestidos
Para sus hijas imaginarias
La luz de un perfil
La ola de un pecho
El submarino que lucha
Por entrar en su cintura
Las vueltas que da la vida
La canción del verano
Todo lo inútil, en fila
Todo el rumor de tu mano en la mía, eléctricas